martes, 29 de noviembre de 2016

La Madre de Jesús Sacerdote. Sacrificios espirituales


Sacrificios espirituales

En todas las religiones, se ofrecen a Dios, por medio del sacerdote, frutos del campo, sacrificios de animales. Así hacían los judíos en el templo de Jerusalén.

Pero eso lo cambió radicalmente Jesús, el Hijo de Dios hecho hombre, el Sumo y Eterno Sacerdote. Él no ofreció nada material, sino a Sí mismo, su propia persona. La Virgen, al pie de la Cruz, ofreció a su propio Hijo y a sí misma junto a Él.

La Biblia nos enseña: "Vosotros sois templos del Espíritu Santo y formáis un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales, que Dios acepta por medio de Jesucristo". El trabajo, el descanso, la alegría, el dolor, todos los momentos de la vida los hemos de ofrecer como sacrificios espirituales a Dios. Unidos a Jesús, somos el mejor sacrificio.

FLOR: Ofrece a Dios sacrificios espirituales, ofrece toda tu vida, en unión con Jesús.

Fuente: Estampa de María Auxiliadora, La Madre de Jesús Sacerdote -27

En portada: Ella es modelo y es Madre también

lunes, 28 de noviembre de 2016

¡Quiero ser sacerdote! El llamado de Misael…

La Confesión. San Juan Pablo II


LA CONFESIÓN

"Este hombre debe llegar a la casa del Padre. El camino que allí conduce, pasa a través del examen de conciencia, el arrepentimiento y el propósito de la enmienda. Como en la parábola del hijo pródigo, éstas son las etapas al mismo tiempo lógicas y psicológicas de la conversión. Cuando el hombre supere en sí mismo, en lo íntimo de su humanidad, todas estas etapas, nacerá en él la necesidad de la confesión. Esta necesidad quizá lucha en lo vivo del alma con la vergüenza, pero cuando la conversión es verdadera y auténtica, la necesidad vence a la vergüenza: la necesidad de la confesión, de la liberación de los pecados es más fuerte. Los confesamos a Dios mismo, aunque en el confesionario los escucha el hombre-sacerdote. Este hombre es el humilde y fiel servidor de ese gran misterio que se ha realizado entre el hijo que retorna y el Padre".

JUAN PABLO II, 16-III-1980


domingo, 27 de noviembre de 2016

Corona de Adviento por nuestro sacerdote



Queridas familias escudo,

¡Bienvenidas a la gran familia de los Escudos de Santa María

Es una gran alegría contar con vuestra valiosa ayuda para esta maravillosa misión que es acoger en vuestro corazón a un sacerdote como un miembro más de la familia.

Nuestra madre, la Santísima Virgen, estará muy emocionada. Como madre de los sacerdotes quiere ver que ayudamos a sus hijos, que no les faltará nunca una familia, y como madre nuestra quiere ver que rezamos unidos y hacemos una gran obra de caridad hacia el prójimo. Como ella acogió a su Hijo Jesús en su corazón, nosotros vamos a acoger a otro hijo Jesús, en nuestro corazón.

Quizás somos muchos en casa o somos una familia sin recursos, con algún miembro enfermo, etc. pero por esta razón vuestro esfuerzo es de un valor incalculable. Recordemos siempre que Dios escogió nacer en el seno de una familia pobre.

Además las familias y las personas pobres son muy ricas en amor de Dios y se ayudan mucho unos a otros. Se dice, y con razón, "donde caben dos caben tres", "donde comen cuatro comen cinco", etc. "Donde hay amor para seis hay amor para siete", añado yo.

¿Os acordáis del video de San Vicente de Paúl con una escena que pasa desapercibida pero es de una belleza sin igual? En ella el santo debe entregar una niña huérfana a alguna familia para que la adopte y pide ayuda a una familia "la más pobre, la que no tiene nada" porque sabe que será la más generosa.

Así es el amor al prójimo, amar sin pedir nada a cambio, acoger a un miembro más y ayudarle y con más razón si es el más desvalido. Nuestro sacerdote es el más desvalido, el más pobrecillo, aunque no lo parezca. 

Vamos a lanzar una propuesta especial de oración por nuestro sacerdote para este tiempo litúrgico, la Corona de Adviento.

La corona la hacemos entre todos los miembros de la familia. No importa cuán sencilla sea. Siempre la podemos dibujar.

En esta Corona de Adviento vamos a pedir cada una de las semanas por una intención especial para nuestro sacerdote. Para ello, además de la oración que hacemos en conjunto cada noche cuando nos reunimos un ratito a orar, en estas semanas cada miembro de la familia puede colaborar a lo largo del día ofreciendo algo especial por la intención de cada semana para nuestro sacerdote: 

Papá sale cada mañana a buscar trabajo y regresa con las manos vacías "te lo ofrezco Señor"

Mamá tiene que hacer la comida y no tiene con qué hacerla "te lo ofrezco Señor"

Yo me voy al colegio y aunque mi bocadillo parece como el de los demas sólo Dios sabe que no hay nada dentro "te lo ofrezco Señor"  

Mi hermana no quiere hacer gimnasia en el colegio porque no tiene uniforme como los demás y sus calcetines están rotos "te lo ofrezco Señor"

La abuelita está enferma y su cabeza no conoce a nadie "Tú sabes que ella te lo ofrece Señor"
  

Esta es una propuesta de intenciones:

Semana 1

Vamos a pedir que esté siempre protegido de todo mal

Semana 2

Vamos a pedir el don de la perseverancia final en su vocación

Semana 3

Vamos a pedir que viva siempre con alegría el don recibido

Semana 4

Vamos a pedir que Jesús le conceda un corazón como el suyo


 ¡Dios os bendiga!

sábado, 26 de noviembre de 2016

Pensamientos. Papa Francisco



"En cierto sentido, los pobres son para nosotros como maestros. Nos enseñan que una persona no es valiosa por lo que posee, por lo que tiene en su cuenta en el banco. Un hombre, una persona que no tiene bienes materiales, mantiene siempre su dignidad. Los pobres pueden enseñarnos mucho, también sobre la humildad y la confianza en Dios" (Mensaje para la XXIX Jornada Mundial de la Juventud, 2014)

Los sábados con la Virgen María. Cuelgo el abrigo y me voy a Casa


Querid@s niñ@s,

Vamos a hablar de nuestra Madre, la Virgen María como consoladora de los afligidos y puerta del cielo.

El otro día estuvimos hablando de una mujer viuda pero hoy podemos hablar de tantas personas que viven en la calle porque no tienen casa ni dinero para vivir dignamente. Desgraciadamente a veces mueren en ella solos, sin nadie que les ayude.

Hay personas que preguntan maliciosamente ¿dónde está Dios? ¿por qué no les ayuda? La respuesta es sencilla: Dios está observándonos, esperando a que nosotros les ayudemos. Es más, Dios está presente en ellos y nos mira esperando compasión. La Virgen María, que es consoladora de los afligidos sufre mucho por ellos también.

La muerte es algo natural y además necesario para ir al cielo ¡No hay que tener miedo! A veces los mayores cometemos el error de no hablar a los niños de este tema y eso es otra de las trampas del demonio ¿Por qué? porque sabe que cuando vivimos recordando que nuestro destino es volver a Dios, entonces vivimos pensando en Dios y haciendo cosas buenas, y cuando creemos que viviremos para siempre aquí y nos olvidamos de Dios y de que nuestro destino es ir al cielo, pecamos más y nos alejamos de Él. Sería bueno decirles a nuestros padres que cuando un familiar nuestro se muera nos dejen ir a despedirle. Nos haría mucho bien.

Sabemos que la Virgen María, que es la puerta del cielo, nos ayuda a lo largo de nuestra vida para acercarnos a Jesús y nos espera allí para recibirnos. Nada hemos de temer.

Por otro lado la muerte no es más que dejar nuestro cuerpo aquí en la tierra para poder ir al cielo que es nuestra Casa definitiva (la Casa con mayúsculas). El cuerpo en el cielo no nos hace falta para nada ¿sabéis por qué?

Porque:

Los ojos del cuerpo no podrían soportar ver a Dios, el resplandor de su Luz nos dejaría ciegos. Virgen María, dame ojos limpios y misericordiosos como los tuyos para poder ver a Jesús en los más pobres.

Nuestros brazos no son lo suficientemente largos para abrazar a Dios que es tan grande como su Amor por nosotros. Virgen María, abrázame y entrégame tú en los brazos de Jesús.
 
Las piernas no nos sirven para correr hacia el cielo porque es Dios quien nos lleva hacia Él. Virgen María, recógeme tú y llévame junto a Jesús.

El corazón tampoco nos sirve en el cielo porque se nos pararía de la emoción al ver a Jesús y a nuestra madre, la Virgen María. Virgen María ayúdame a tener un corazón misericordioso para ayudar a mis hermanos que sufren y así poder vivir para siempre en el cielo contigo y con Jesús.

Por más que pienso no hay ningún miembro de nuestro cuerpo que nos haga falta en el cielo.

Tampoco necesitamos objetos de ningún tipo porque en el cielo sólo vamos a amar a Dios. A la casa de Dios sólo nos podemos llevar las cosas que a Él le gustan que son las cosas buenas que hayamos hecho mientras hemos vivido aquí: amor por los demás, buenas obras, las oraciones por nuestro sacerdote y cosas así. Las cosas materiales, juguetes, cromos, etc. no nos las podemos llevar y además no nos hacen falta para nada.  



Por eso podríamos comparar nuestra vida aquí con el invierno y la vida futura con la primavera. También podríamos pensar en la muerte con dejar nuestro abrigo  (que sería nuestro cuerpo) y nuestras pertenencias colgadas e ir al cielo que es nuestra casa para siempre.

Cuando tenemos edad para hacerlo debemos acudir a confesar nuestros pecados para quitarnos el peso de las cosas malas que nos impiden volar al cielo. Son como pesadas mochilas con las que nos cuesta caminar. Las cosas que le agradan a Dios no pesan. Ya sabéis que las cosas cuanto más pesan más les cuesta subir o levantar y las cosas que no pesan, como las plumas de los pájaros, las lleva el viento enseguida.

Entre nuestros hermanos, los escudos oferentes, hay personas que viven en la calle. No tienen pertenencias y su cuerpo suele estar muy deteriorado a causa de las enfermedades y la pobreza pero sabemos que Dios les ama mucho, les escucha atentamente, escucha con especial atención sus oraciones por su sacerdote, está presente en ellos y espera que les amemos y ayudemos. Viven confiando en Dios y cuando se mueren se van al cielo muy rápido porque no tienen la carga de tantas cosas y sí muchos padecimientos y como dijo Jesús "bienaventurados los que lloran porque ellos serán consolados".

Recordad amig@s

En esta vida estamos de paso, seamos buenos. Llegará un día en que una ventana se abrirá y entrará por ella la luz y el calor de un Sol especial, es Dios nuestro Padre. Nada tengo que temer. Ya no necesito el abrigo, el invierno ha pasado. Ha llegado la primavera ¿qué hago? 

 "Cuelgo el abrigo y me voy a Casa"

¡Virgen María, puerta del cielo, abre la puerta y recíbeme!
¡Qué bueno es Dios!

viernes, 25 de noviembre de 2016

Diario de Santa Faustina (1486) Alma, escucha la voz de tu padre misericordioso






"Oh alma sumergida en las tinieblas, no te desesperes, todavía no todo está perdido, habla con tu Dios que es el Amor y la Misericordia Misma. Alma, escucha la voz de tu padre Misericordioso" (Diario de Santa Faustina Kowalska, 1486).

Pensamientos. Papa Francisco


"En Jesús todo dolor humano, toda angustia, todo sufrimiento fue asumido por amor, por la pura voluntad de estar cerca de nosotros, de estar con nosotros. Y aquí, en la Pasión de Jesús, está la mayor escuela para todo el que quiera dedicarse al servicio de los hermanos enfermos y sufrientes". (Discurso, 24 de marzo  de 2014)

jueves, 24 de noviembre de 2016

Niños adoradores




Señor Jesús, nuestro Buen Pastor, te pedimos que aprendamos a amar como Tú amas, y ayudemos a nuestros hermanos como Tú lo haces.

Te pedimos que muchos chicos y jóvenes quieran seguirte y ser sacerdotes para servir a tu Pueblo.

Te lo pedimos por medio de la Virgen María, Madre tuya y Madre nuestra. 

Amén

Jueves sacerdotal. Letanías de los santos

Nosotros pecadores, te rogamos,
que te dignes abatir a los enemigos de la santa Iglesia.

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Oración para ofrecer la comunión por los sacerdotes


Padre Celestial, para mayor gloria de tu Santo Nombre, te ofrecemos al Verbo Encarnado que acabamos de recibir en el Sacramento de su Amor, y en quien tienes todas tus complacencias. Nos ofrecemos en su unión por manos de María Inmaculada, por la santificación y multiplicación de tus sacerdotes.

Derrama en ellos tu Divino Espíritu, enciéndelos en amor a la Cruz y haz muy fecundo su apostolado. Amén.

Os daré pastores según mi corazón


Vocación a los 18, de Mallorca a la Legión de Cristo


martes, 22 de noviembre de 2016

Oración de Santa Teresita del Niño Jesús por los sacerdotes


Oh Jesús!
Te ruego por tus fieles y fervorosos sacerdotes,

por tus sacerdotes tibios e infieles,
por tus sacerdotes que trabajan cerca o en lejanas misiones,
por tus sacerdotes que sufren tentación,
por tus sacerdotes que sufren soledad y desolación,
por tus jóvenes sacerdotes,
por tus sacerdotes ancianos,
por tus sacerdotes enfermos,
por tus sacerdotes agonizantes
por los que padecen en el purgatorio.
Per sobre todo, te encomiendo a los sacerdotes
que me son más queridos,
al sacerdote que me bautizó,
al que me absolvió de mis pecados,
a los sacerdotes a cuyas Misas he asistido
y que me dieron tu Cuerpo y Sangre en la Sagrada Comunión,
a los sacerdotes que me enseñaron e instruyeron,
me alentaron y aconsejaron,
a todos los sacerdotes a quienes me liga
una deuda de gratitud, especialmente a ...
¡Oh Jesús, guárdalos a todos junto a tu Corazón
y concédeles abundantes bendiciones
en el tiempo y en la eternidad! Amén

Pensamientos. Papa Francisco


"Al final de los tiempos, se permitirá contemplar la carne fortificada de Cristo sólo a quien no se haya avergonzado de la carne de su hermano herido y excuido" (Discurso, 6 de marzo de 2014)

La vocación. Soledad en el sacerdocio.


lunes, 21 de noviembre de 2016

Reflexión acerca del Evangelio de hoy


 

 Evangelio

En aquel tiempo, alzando la mirada, Jesús vio a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del Tesoro; vio también a una viuda pobre que echaba allí dos moneditas, y dijo: "De verdad os digo que esta viuda pobre ha echado más que todos. Porque todos éstos han echado de lo que les sobraba, ésta en cambio ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto tenia para vivir" (Lc 21, 1-4)




Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca (San Agustín)


Retened lo que poseéis, pero de forma que deis a los necesitados. Al hombre que no había robado lo ajeno, pero que miraba por lo suyo con diligencia inmoderada, nuestro Señor Jesucristo le dijo: Necio, esta noche se te quitará tu alma. ¿Para quién será lo que acumulaste? (Lc 12,20). Pero. luego añadió: Así es todo el que atesora para sí y no es rico en Dios. ¿Quieres ser rico en Dios? Da a Dios. Da no tanto en cantidad, como en buena voluntad. Pues no por dar poco, de lo poco que posees, se considerará como poco cuanto dieres. Dios no valora la cantidad sino la voluntad. Recordad, hermanos, aquella viuda. Oísteis decir a Zaqueo: Doy la mitad de mis bienes a los pobres. Dio mucho de lo mucho que tenía y compró la posesión del reino de los cielos a gran precio, según las apariencias. Pero si se considera cuán gran cosa es, todo lo que dio es cosa sin valor comparado con el reino de los cielos. Parece que dio mucho porque era muy rico.
Contemplad aquella pobre viuda que llevaba dos pequeñas monedas. Los presentes observaban lo mucho que echaban los ricos en el cepillo del templo y contemplaban sus grandes cantidades. Entró ella al templo y echó dos monedas. ¿Quién se preocupó ni siquiera de echarle una mirada? Pero el Señor la miró, y de tal manera que sólo la vio a ella y la recomendó a los que no la veían, es decir, les recomendó que mirasen a la que ni siquiera veían. «Estáis viendo -les dijo- a esta viuda, -y entonces se fijaron en ella-; ella echó mucho más en ofrenda a Dios que aquellos ricos que ofrecieron mucho de lo mucho que poseían». Ellos ponían sus miradas en las grandes ofertas de los ricos, alabándolos por ello. Aunque luego vieron a la viuda, ¿cuándo vieron aquellas dos monedas? Ella echó más en ofrenda a Dios -dijo el Señor- que aquellos ricos. Ellos echaron mucho de lo mucho que tenían; ella echó todo lo que poseía. Mucho tenía, pues tenía a Dios en su corazón. Es más tener a Dios en el alma que oro en el arca. ¿Quién echó más que la viuda que no se reservó nada para sí?
Sermón 107 A.


Al igual que esta viuda del Evangelio hay otras viudas pobres muy cerca de nosotros que pasan por muchas dificultades. Ellas también tienen a Dios en el corazón y están en el Corazón de Dios. 

Estas mujeres elevan su plegaria al cielo para pedir por sus necesidades, y hacen bien, pero nos dan una lección de generosidad, de amor misericordioso, encontrando espacio en su corazón para orar por los demás, para orar por un sacerdote como escudo oferente. "El Señor no hace acepción de personas en perjucio del pobre, pero escucha la oración del oprimido. No desdeña la súplica del huérfano, ni el lamento de la viuda...Quien sirve de buena gana, es bien aceptado, y su plegaria sube hasta las nubes,. La oración del humilde atraviesa las nubes; (Si 35, 13-17)

Nuestra Madre, la Santísima Virgen María, tampoco hace acepción de personas y acoge agradecida la maternidad espiritual de un sacerdote por parte de estas piadosas viudas, pobres y humildes que aman a Dios sobre todas las cosas porque ella es, además de la Madre de los sacerdotes, madre de los pobres, madre de Misericordia y consoladora de los afligidos. También es auxilio de los cristianos y auxilia a todos aquellos que son generosos con Dios. Además Los justos encuentran su recompensa en el Señor y el Altísimo cuida de ellos (Sb 5, 15)

La Palabra de Dios nos dice "Teme al Señor con toda tu alma y respeta a sus sacerdotes. Ama a tu Creador con todas tus fuerzas y no abandones a sus ministros" (Si 7, 29-30) mas el que hace acepción de personas y no da un paso adelante acogiendo agradecido la oración de una pobre viuda no tiene un corazón como el de Nuestro Señor. El que no acoge la oración del pobre no escucha la Palabra de Dios y no conoce el amor misericordioso de Dios.  El que no acoge la oración de una viuda pobre rechaza la ayuda de Dios "No rechaces la súplica del atribulado, ni vuelvas la espalda al pobre" (Si 4, 4) "Escucha al pobre con atención, responde a su saludo amablemente" (Si 4,8) "Buscad lo que es justo, reconoced los derechos del oprimido, haced justicia al huérfano, abogad por la viuda" (Is 1, 17). Tampoco cumple con el mandamiento del amor "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros" (Jn 13, 34) y es motivo de gran dolor para el Corazón Misericordioso de Dios.


El Espíritu Santo trabaja en la oración y en el dolor. P. Evaristo Sada, L.C.


El Espíritu Santo trabaja en la oración y en el dolor

Veo morir a un padre y amigo. Su cuerpo no da para más. Se va apagando poco a poco. Mucho sufrimiento y mucha paz. Su rostro: sereno pero parece que quiere llorar. Lo que pasa en su interior en estos momentos: un misterio. Su comunicación con nosotros es ya muy limitada, pero tengo la certeza de que su intimidad con cristo crucificado es inmensa. Me imagino a Jesús tomándole la cabeza y recostándolo sobre su pecho, mientras le dice: Has combatido bien tu combate, has corrido hasta la meta, has mantenido la fe (cfr. Tim. 4,7), pronto descansarás en mis brazos para toda la eternidad.

El trabajo del Espíritu Santo

¿Qué es la vida? Es el tiempo de que dispone el Espíritu Santo para modelarnos conforme a la imagen de Cristo. Su trabajo en nosotros consiste en santificarnos: hacernos como Cristo. Algunos encarnan de manera especial la humildad de Cristo, otros la caridad, otros la mansedumbre, otros la pobreza, otros la obediencia...Hay momentos de la vida en que Él nos concede identificarnos con el Cristo maestro, otros con el Cristo amigo, otros con el cristo compasivo, otros con el Cristo triunfante...

El Espíritu Santo siempre nos conduce a Cristo

Como mi hermano sacerdote que tengo delante: un hombre que durante su vida se ha distinguido por la bondad y la caridad; a través de él he conocido y experimentado la caridad de Cristo. En un período de su vida el sufrimiento moral le ayudó a identificarse con el Cristo paciente y humilde. Y en esta última etapa de su carrera, mientras completa en su carne lo que falta a la pasión de Cristo (cfr. Col 1,24) veo en él al Cristo doliente. Qué paz terminar la vida pudiendo decir: "Para mí el vivir es Cristo" (Flp 1,21) "La gracia no ha sido estéril en mí" (1 Cor 15,10)

En nuestra pequeñez no podemos alcanzar ni de lejos la belleza y la perfección de Jesucristo. Él es el hombre perfecto y Su imagen es el proyecto del Padre para nosotros. El Espíritu Santo como agua purísima que corre por el cosmos entero, perfeccionándolo, nos arrastra con su corriente hacia Cristo: "Camino, verdad y vida" (Jn 14,6). Quien se deja guiar por Él avanza siempre en esa dirección. El Espíritu Santo siempre nos conduce a Cristo.

El Espíritu Santo requiere nuestra colaboración

Para que pueda hacer su labor de transformación, el Espíritu Santo requiere nuestra colaboración. A veces trabajamos mucho en el cultivo de la virtud, a veces es sólo cuestión de abandono y de dejarnos modelar, las almas generosas hacen las dos cosas y además se despojan del hombre viejo, de todo aquello que no sea conforme al Modelo, para revestirse del hombre nuevo (Ef 4,22).

El Espíritu Santo trabaja sobre todo en los tiempos de oración y de dolor.

Los espacios reservados exclusivamente a la oración y, misteriosamente, también las horas de dolor, son el tiempo en que el Espíritu Santo suele actuar con más intensidad. Para trabajar, el Espíritu Santo, el Escultor, necesita que seamos generosos y le demos tiempo en la oración; mejor si tenemos al Modelo delante: Cristo Eucaristía. Y cuando llegue la hora del dolor: dejarnos modelar con paciencia y fortaleza, que hace falta más fortaleza para recibir el golpe que para el ataque.

Los modos del Espíritu Santo

Sus modos ya los conocemos: cuando se mueve como brisa suave, cuándo como viento impetuoso. Así es Él, su estilo es de ordinario el de la gota paciente que modela la roca, pero también tiene formas rigurosas y golpea con fuerza donde más duele con tal de realizar su proyecto. Como el alfarero: a veces hiende el barro con firmeza, a veces lo acaricia de forma extremadamente delicada. Lo que queda claro es que el Amor en persona lo hace todo con amor; no sabe, no puede hacerlo de manera diferente. Esta certeza, incluso a veces entre brumas, llena el alma de conforto y de confianza filial. 

Y después del combate: la vida eterna en los brazos del Padre: "Ven siervo bueno y fiel, entra al gozo de tu Señor" (Mt 25,23) Y entonces adquiere pleno sentido la exhortación de San Pedro: "Estad alegres cuando compartís los padecimientos de Cristo, para que, cuando se manifieste su gloria, reboséis de gozo." (1P 4,13)


Nuestro agradecimiento al P. Evaristo Sada, L.C.
Fuente: www.la-oración.com/blog

21 de Noviembre. Oración por la presentación de la Virgen María

Oración por la presentación de la Virgen María


Santa Madre María, tú que desde temprana edad te consagraste al Altísimo, aceptando desde una libertad poseída el servirle plenamente como templo inmaculado, tú que confiando en tus santos padres, San Joaquín y Santa Ana, respondiste con una obediencia amorosa al llamado de Dios Padre, tú que ya desde ese momento en el que tus padres te presentaron en el Templo percibiste en tu interior el profundo designio de Dios Amor; enséñanos Madre Buena a ser valientes seguidores de tu Hijo, anunciándolo en cada momento de nuestra vida desde una generosa y firme respuesta al Plan de Dios. Amén.

domingo, 20 de noviembre de 2016

Colaboración sacerdotes. Escudos de Santa María


Todos aquellos sacerdotes que deseen colaborar con el blog aportando artículos, reflexiones, meditaciones, oraciones, etc. pueden contactar con la organización a través del formulario de contacto del blog. Muchas gracias. 

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

Oración de los escudos oferentes por un sacerdote



Señor Jesús,

Tú que lloras por los pobres y desvalidos, por los desterrados,
las viudas y los huérfanos, por los perseguidos por tu causa.
Tú que sufres por los enfermos y desconsolados.
Tú que das tu gracia a los sencillos y humildes de corazón.
Tú que has querido  ser amado en los que sufren,
has escogido a los que en este mundo son pobres 
y nos has dicho:
"Pedid y se os dará"
Ten misericordia y pon tus purísimos ojos en este sacerdote
cuyo nombre Tú pronunciaste, y por tu ardiente amor hacia la Santísima Virgen María, 
Madre tuya y Madre de los sacerdotes,
te ruego lo guardes en tu Corazón traspasado, para que no
sufra daño alguno y sea siempre fiel a su ministerio.
Santifícalo y dale la victoria sobre el enemigo.
Y aunque nada soy y nada tengo, te suplico aceptes por él lo
poco que puedo ofrecerte: los pequeños o grandes
sufrimientos y sacrificios de cada día, mi enfermedad, 
mi dolor, mi humilde oración, mi soledad y tristeza,
mi pobreza y mi sincero amor.

Amén

Himno, Jesucristo, Rey de Reyes



Oh Jesucristo, Redentor de todos,
que, antes de que la luz resplandeciera,
naciste de tu Padre soberano
con gloria semejante a la paterna.

Tú que eres luz y resplandor del Padre
y perpetua esperanza de los hombres,
escucha las palabras que tus siervos
elevan hasta ti de todo el orbe.

La tierra, el mar, el cielo y cuanto existe
bajo la muchedumbre de sus astros
rinden tributo con un canto nuevo
a quien la nueva salvación nos trajo.

Y nosotros, los hombres, los que fuimos
lavados con tu sangre sacratísima,
celebramos también, con nuestros cantos
y nuestras alabanzas, tu venida.

Gloria sea al divino Jesucristo
que nació de tan puro y casto seno,
y gloria igual al Padre y al Espíritu
por infinitos e infinitos tiempos. Amén

sábado, 19 de noviembre de 2016

Los sábados con la Virgen María. Ofrecimiento a la Santísima Virgen

Ofrecimiento a la Santísima Virgen




¡Oh Señora mía!
¡Oh Madre mía!
Yo me ofrezco todo a ti y en prueba de mi filial afecto 
te consagro en este día, 
mis ojos, mis oídos, mi lengua,  mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo tuyo
¡Oh Madre de bondad!
Guárdame y defiéndeme como a cosa y posesión tuya.
Amén

Himno. Liturgia de las horas. Laudes


Gracias, Señor, por la aurora;
gracias, por el nuevo día;
gracias, por la Eucaristía;
gracias, por nuestra Señora.

Y gracias, por el don divino
de tu paz y de tu amor,
la alegría y el dolor,
al compartir tu camino.