miércoles, 31 de agosto de 2016

Carmelitas Descalzos Provincia Ibérica - Noticias - Profesión y Toma de Hábito

Carmelitas Descalzos Provincia Ibérica
Profesión y Toma de Hábito


Carmelitas Descalzos Provincia Ibérica - Noticias - Profesión y Toma de Hábito

¡Enhorabuena!

Himno. Liturgia de las Horas


Te está cantando el martillo,
y rueda en tu honor la rueda.
Puede que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Qué sudoroso y sencillo
te pones a mediodía,
Dios de esta dura porfía
de estar sin pausa creando,
y verte necesitado
del hombre más cada día!

Quien diga que Dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto
ni la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde. Amén 

El Señor enaltece a los humildes


Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes; a los hambrientos los colma de bienes (Lc I, 52-53)

lunes, 29 de agosto de 2016

Pensamientos. Benedicto XVI



En cada niño hay un reverbero del niño de Belén. Cada niño reclama nuestro amor. Pensemos por tanto en esta noche de modo particular también en aquellos niños a los que se les niega el amor de los padres. A los niños de la calle que no tienen el don de un hogar doméstico. A los niños que son utilizados brutalmente como soldados y convertidos en instrumentos de violencia, en lugar de poder ser portadores de reconciliación y paz. A los niños heridos en lo más profundo del alma por medio de la industria de la pornografía y todas las otras formas abominables de abuso.

domingo, 28 de agosto de 2016

Pensamientos. Benedicto XVI



Dios busca a personas que sean portadoras de su paz y la comuniquen. Pidámosle que no encuentre cerrado nuestro corazón. Esforcémonos por ser capaces de ser portadores activos de su paz, concretamente en nuestro tiempo.

28 de agosto. San Agustín

Dos vidas


La Iglesia sabe de dos vidas, (...) una se desenvuelve en la fe, la otra en la visión; una durante el tiempo de nuestra peregrinación, la otra en las moradas eternas, una en medio de la fatiga, la otra en el descanso; una en el camino, la otra en la patria; una en el esfuerzo de la actividad, la otra en el premio de la contemplación.

La primera vida es significada por el apóstol Pedro, la segunda por el apóstol Juan. La primera se desarrolla toda ella aquí, hasta el fin de este mundo (...); la segunda se inicia oscuramente en este mundo, pero su perfección se aplaza hasta el fin de él, y en el mundo futuro no tendrá fin. Por eso se le dice a Pedro: Sígueme, en cambio de Juan se dice: Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú, sígueme. "Tú sígueme por la imitación en soportar las dificultades de esta vida; él, que permanezca así hasta mi venida para otorgar mis bienes". lo cual puede explicarse más claramente así: "Sígame una actuación perfecta, impregnada del ejemplo de mi pasión; pero la contemplación incoada permanezca así hasta mi venida para perfeccionarla".

El seguimiento de Cristo consiste, pues, en una amorosa y perfecta constancia en el sufrimiento, capaz de llegar hasta la muerte; la sabiduría, en cambio, permanecerá así, en estado de perfeccionamiento, hasta que venga Cristo para llevarla a su plenitud. Aquí, en efecto, hemos de tolerar los males de este mundo en el país de los mortales; allá, en cambio, contemplaremos los bienes del Señor en el país de la vida.

(San Agustín, Sobre el evangelio de san Juan)

sábado, 27 de agosto de 2016

Los sábados con la Virgen María


¡Buenas noches niñ@s!

Oración a la Santísima Virgen (después de comulgar)


Oh María, Virgen y Madre Santísima, he recibido a tu Hijo amadísimo, que concebiste en tus inmaculadas entrañas, criándolo y alimentándolo con tu pecho, y lo abrazaste amorosamente en tus brazos. Al mismo tiempo que te alegraba contemplar y te llenaba de gozo, con amor y humildad te lo presento y te lo ofrezco, para que lo abraces, lo ames con tu corazón y lo ofrezcas a la Santísima Trinidad en culto supremo de adoración, por tu honor y por tu gloria, y por mis necesidades y por las de todo el mundo. Te ruego, piadosísima Madre, que me alcances el perdón de mis pecados y gracia abundante para servirte, desde ahora, con mayor fidelidad; y por último, la gracia de la perseverancia final, para que pueda alabarle contigo por los siglos de los siglos. Amén.


Autor desconocido

Agradecemos la colaboración del P. Evaristo Sada, L.C.
Fuente original: www.la-oracion.com

viernes, 26 de agosto de 2016

Pensamientos. Madre Teresa de Calcuta



Veo a Jesús en todas las personas, especialmente en los pobres y los que sufren. Los pobres no necesitan nuestra ayuda y asistencia...Tiene poco, o nada, pero dan mucho, lo dan todo... La paz vendrá al mundo a través de los pobres, porque sufren mucho... Los pobres son nuestra oración. Ellos llevan a Dios consigo. Jesús dijo en la cruz: "Tengo sed". No era sed de agua, sino de amor. El objetivo que perseguimos es apagar esta sed...

Muchas personas, que tienen mucho, están sedientas de amor; quieren ser comprendidas y reconocidas como hermanas nuestras... Nosotras queremos depender por entero de la caridad de otros. No deberíamos avergonzarnos de ir de puerta en puerta y pedir, si es necesario... En ocasiones, el Señor sufrió realmente la pobreza... En la cruz fue despojado de todo. La misma cruz se la había dado Pilato. los clavos y la corona se los dieron los soldados. Fue desnudado... Fue envuelto en una sábana donada por un testigo compasivo y fue sepultado en un sepulcro que no era suyo... Eligió la pobreza porque sabía que éste era el auténtico medio para poseer a Dios y para traer el amor de Dios a la tierra... Creo que quienes están apegados a las riquezas, quienes están preocupados por la riqueza, son, en realidad, muy pobres.

Pero si ponen su dinero al servicio de los demás, son ricos, muy ricos... Nosotras amamos y ayudamos a todos los pobres, material y espiritualmente, porque sólo de esta manera podemos ser fieles a Jesús, amando y ayudando a nuestro prójimo... Los pobres son personas maravillosas. Tienen su dignidad, como podemos comprobar fácilmente... Para nosotras, la pobreza es amor, antes que renuncia. Para amar, es necesario dar. Para dar, es necesario estar libres de egoísmo. El corazón de los pobres se abre a nosotras cuando podemos mostrarles que vivimos con ellos. Debemos humillarnos, a fin de elevarlos. (MTLL, p. 53)

Madre Teresa de Calcuta

jueves, 25 de agosto de 2016

Oración. Por los niños de la calle. Marcelo A. Murúa


Jesús, mi buen amigo,
te quiero pedir hoy
por todos los niños
que viven en la calle.
Que están solos,
abandonados,
desprotegidos.
Sin un papá o una mamá
que los cuide y los quiera.
Ayúdame a descubrir tu rostro
en cada niño que sufre
y enséñame a ser solidario.
Pero puedo y quiero ayudar.
Que no viva indiferente.
Dame fuerzas para vivir
un amor grande como el tuyo.
Que no me quede en palabras,
como le pasa a tantos adultos.
Enséñame a amar de verdad.

Marcelo A. Murúa


Agradecemos la colaboración del P. Evaristo sada, L.C.
Fuente original: www. la-oracion.com

lunes, 22 de agosto de 2016

Pensamientos. Madre Teresa de Calcuta


Como colaboradores de Jesús, una cosa que debemos aprender es cómo mostrar alegría. No necesitamos bombas o armas para llevar la paz al mundo. Necesitamos ese amor verdaderamente compasivo -una compasión y un amor que llevan la alegría y la paz-. El mundo tiene hambre de Dios. (OHFL, pp. 90-91)
Madre Teresa de Calcuta

domingo, 21 de agosto de 2016

La escuela de los Pequeñ@s escudos.La reparación

¡Recordad niñ@s!



Si no queremos a nuestra Madre ver llorar,
a Jesús vamos siempre a amar.
Y como reparación por la falta de amor,
su sufrimiento y su dolor,
llenos de admiración
y con mucha devoción,
a Jesús vamos a recibir
hasta el momento de morir. 

La estrella que más brilla,
del cielo una maravilla,
a las puertas del cielo está
para llevarnos hasta su Hijo
y por la eternidad darnos cobijo.

Si no queremos a nuestra madre ver llorar
a Jesús vamos a adorar
por los siglos de los siglos. Amén.

El Señor reprende a los que ama


Hermanos: Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: "Hijo mío, no rechaces el castigo del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos." Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele; pero después de pasar por él, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará. (Heb 12, 5-7, 11-13)

sábado, 20 de agosto de 2016

Oración. San Bernardo


Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas con los escollos de la tentación,
mira a la estrella, llama a María.

Si te agitan las olas de la soberbia,
de la ambición o de la envidia,
mira a la estrella, llama a María.

Si la ira, la avaricia o la impureza
impelen violentamente la nave de tu alma,
mira a María.

Si turbado con la memoria de tus pecados,
confuso ante la fealdad de tu conciencia,
temeroso ante la idea del juicio,
comienzas a hundirte en la sima sin fondo
de la tristeza o en el abismo de la desesperación,
piensa en María.

En los peligros, en las angustias, en las dudas,
piensa en María, invoca a María.
no se aparte María de tu boca,
no se aparte de tu corazón; 
y para conseguir su ayuda intercesora
no te apartes tú de los ejemplos de su virtud.
No te descaminarás si la sigues,
no desesperarás si la ruegas,
no te perderás si en ella piensas.

Si ella te tiene de su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara.

San Bernardo
Hom. sobre la Virgen Madre, 2

Los sábados con la Virgen María



Buenos días pequeñ@s escudos,

Hoy es sábado así que vamos a tener un recuerdo especial hacia nuestra Madre del cielo y Madre de Jesús, la Virgen María, y como ella nos ama infinitamente y nos ha acogido como hijos suyos sin pedir nada a cambio vamos a tratar de devolverle un poco de amor ¿cómo? Amando a Jesús sobre todas las cosas.

Os invito a que, cuando vayamos a la Santa Misa y estemos ante Jesús Eucaristía y, si hemos hecho ya la primera comunión, le recibamos en la boca y no con las manos al mismo tiempo que nos arrodillamos con gran devoción, y no de pie. 

Sabed, queridos niños, que sólo las manos de los sacerdotes están consagradas para sostener en sus manos la sagrada Comunión (aunque algunas personas están autorizadas para algunos casos en que no hay un sacerdote para visitar a algún enfermo, etc.)

¿Veis arriba con qué devoción está rezando la Santísima Virgen y cómo nos observa en estas estampas mientras recibimos a Jesús? Pues así podemos hacerlo nosotros también. No nos olvidemos que es al mismo Dios, presente entre nosotros, a quien recibimos.


Así como estos niños al hacer su primera Comunión reciben a Jesús de rodillas, son igual de importantes la segunda, la tercera y todas las comuniones de nuestra vida. Jesús es el mismo ayer, hoy y siempre y merece el mismo respeto y adoración.


Realmente es un acto de valentía enorme ya que casi nadie lo hace hoy en día, aunque siempre se había hecho así. Podemos hablar con nuestros padres y decirles firmemente que queremos hacerlo por amor a Jesús y como reparación por tantas veces que se le recibe sin la devoción que merece. Pensad siempre que estamos recibiendo al mismo Jesús, presente en la sagrada Eucaristía. Podemos animarles a hacerlo ellos también y apoyarnos entre todos porque el demonio pretenderá hacernos pasar vergüenza y veremos cómo algunas personas se sorprenden, incluso se rían de nosotros pero hay que recordar que eso es cosa de nuestro enemigo. También aguantó Jesús burlas y además dio la vida por nosotros. A veces son los niños los que pueden enseñar a sus padres...

Podemos hablar con nuestro párroco y ver si está dispuesto a poner un reclinatorio para que todas las personas que desean recibir a Jesús arrodillados puedan hacerlo sin hacerse daño en las piernas, sobretodo las personas mayores.

La verdad es que esto no es devolverle un poco de amor sino un gran acto de amor para valientes como vosotros, que hará muy feliz a nuestra Madre y que será recompensado en el cielo.
Que Dios os bendiga







20 de agosto. San Bernardo de Claraval


Con él estaré en la tribulación

  Con él estaré en la tribulación, dice Dios, ¿y yo buscaré otra cosa que la tribulación? Para mí lo bueno es estar junto a Dios, y no solo esto, sino también hacer del Señor mi refugio, porque él mismo lo dice: Lo defenderé, lo glorificaré.
  Con él estaré en la tribulación. Gozaba -dice- con los hijos de los hombres. Se llama Emmanuel, que significa "Dios con nosotros". Desciende del cielo para estar cerca de quienes sienten su corazón agitado por la tribulación, para estar con nosotros en nuestra tribulación. Llegará también el tiempo en que seremos arrebatados en la nube, al encuentro del Señor, en el aire, y así estaremos siempre con el Señor, a condición de que procuremos tener ahora con nosotros y que sea nuestro compañero de viaje aquel que nos ha de dar entrada en nuestra patria definitiva, o, por decirlo mejor, aquel que entonces será nuestra patria, si ahora es nuestro camino.
  Para mí, Señor, es mejor sufrir las tribulaciones contigo que reinar sin ti, y que gloriarme sin ti. Es mejor para mí, Señor, unirme más íntimamente a ti en la tribulación, tenerte conmigo en la hoguera que estar sin ti, incluso en el cielo: ¿Qué me importa el cielo sin ti? y contigo, ¿qué me importa la tierra? La plata en el horno, el horno en el crisol, el corazón lo prueba el Señor. Allí, allí estás tú, Señor, con ellos, estás en medio de los congregados en tu nombre, como en otro tiempo estabas con los tres jóvenes en el horno.
San Bernardo (Sermón 17)

jueves, 18 de agosto de 2016

miércoles, 17 de agosto de 2016

El temor de Dios

 

Los que temen al Señor son justificados,
sus buenas acciones brillan como la luz.
(Si 32, 16)

Acto de aceptación de la muerte


Adoro, Dios mío, vuestro ser eterno: pongo en vuestras manos el que me habéis dado, y que ha de cesar por la muerte en el instante en que Vos lo hayáis dispuesto. Acepto esta muerte con sumisión y espíritu de humildad en unión de la que sufrió mi Señor Jesucristo, y espero que con esta aceptación mereceré vuestra misericordia.


Escrito por tradición

Agradecemos la colaboración del P. Evaristo Sada, L.C.
Fuente original: www.la-oracion.com

lunes, 15 de agosto de 2016

Antes de acostarse. P. José Luis Martín Descalzo

Antes de acostarse


Como el niño que no sabe dormirse
sin cogerse a la mano de su madre,
así mi corazón viene a ponerse
sobre tus manos al caer la tarde.
Como el niño que sabe que alguien vela
su sueño de inocencia y esperanza,
así descansará mi alma segura,
sabiendo que eres tú
quien nos aguarda.
Tú endulzarás mi última amargura,
tu aliviarás el último cansancio,
tu cuidarás los sueños de la noche,
tú borrarás las huellas de mi llanto.
Tú nos darás mañana nuevamente
la antorcha de la luz y la alegría, y, 
por las horas que te traigo muertas,
tú me darás una mañana viva. Amén.


P. José Luis Martín Descalzo

Agradecemos la colaboración del P. Evaristo Sada, L.C.
Fuente original: www.la-oracion.com



Oración a Santa María, asunta al cielo. Don Angel Moreno de Buenafuente

Oración a Santa María, asunta al cielo


A ti, la gloriosa, Virgen y Madre, Santa María, a quien los discípulos de tu Hijo veneraron como a madre propia, por fidelidad al testamento del crucificado, y a quien nosotros seguimos venerando del mismo modo.

A ti, la Bienaventurada, la llena de gracia, según el saludo del ángel, elevada a lo más alto del cielo, a cuya casa los discípulos de tu Hijo sintieron la necesidad de acudir a la hora de tu tránsito para despedirte y sentir tu última mirada terrena, y a quien nosotros acudimos también para sentirnos mirados por tus ojos misericordiosos.

A ti, la Bendita entre todas las criaturas, como te saludó tu prima Isabel, que gozas de la gloria de tu Hijo y nos confirmas nuestro destino, a ti, a quien los primeros cristianos invocaron como a Madre de Dios y sintieron cobijo y defensa, y nosotros seguimos sintiéndolos cuando rezamos la invocación más antigua: "Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desoigas la oración de tus hijos, necesitados. Líbranos de todo peligro, Oh siempre gloriosa y bendita". 

A ti, la Reina de todo lo creado porque participas del triunfo de tu Hijo, a ti, a quien podemos invocar como abogada nuestra ante el trono de Dios, como lo fue ante el emperador Asuero la reina Ester en favor de su pueblo. Sabemos que intercedes por nosotros. Así te rezamos todos los días: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte".

A ti, esperanza nuestra, porque creemos que vives donde la humanidad tiene su destino, a quien cantan los monjes: "Dios te salve, reina y madre, esperanza nuestra", desde que San Pedro Mezonzo compusiera la oración más popular, la "Salve".

A ti, Nuestra Señora, y Señora de los ángeles, puerta del cielo, a quien san Bernardo cantó extasiado: "¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce siempre virgen, María!", a ti, que nos dejas sentir la certeza de tu acompañamiento peregrino. 

A ti, Asunta al cielo, que no quiere decir ajena a nuestra historia; por el contrario, te sentimos compañera nuestra mientras recorremos valles oscuros y de lágrimas. Sé tú nuestro consuelo, y aviva en nosotros la certeza de los peregrinos, que avanzan seguros hacia la meta luminosa, tú que eres estrella de la mañana, luz del alba, aurora de la vida. 

Hoy, el día que veneramos y festejamos tu triunfo, al tiempo de felicitarte y de felicitarnos en ti dando voz a todos los que aún caminamos por este mundo, te pedimos que ruegues por todos a tu Hijo Jesús, para que un día alcancemos la gloria de la que tú ya gozas. 

María, reina, asunta al cielo. Ruega por nosotros.

Agradecemos la colaboración de: 
Don Ángel Moreno de Buenafuente
Fuente original: www.la-oración.com P. Evaristo Sada, L.C.


domingo, 14 de agosto de 2016

Oración de Juan Pablo II por las vocaciones


Padre Bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a tus hijos y nos ofreces la posibilidad de descubrir, en tu voluntad, los rasgos de nuestro verdadero rostro.

Padre santo, Tú nos llamas a ser santos como Tú eres santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia ministros y apóstoles santos que, con la palabra y con los sacramentos, preparen el camino para el encuentro contigo.

Padre misericordioso, da a la Humanidad extraviada, hombres y mujeres, que, con el testimonio de una vida transfigurada, a imagen de tu Hijo, caminen alegremente con todos los demás hermanos y hermanas hacia la patria celestial.

Padre nuestro, con la voz de tu Espíritu Santo, y confiando en la materna intercesión de María, te pedimos ardientemente: manda a tu Iglesia sacerdotes, que sean testimonios valientes de tu infinita bondad. ¡Amén!

viernes, 12 de agosto de 2016

Actos de amor a favor de nuestros sacerdotes


Hola niñ@s,

Vamos a ver hoy otro ejemplo de acto de amor a favor de nuestro sacerdote.

Voy a ir a visitar a Jesús con mi cuaderno de oración por los sacerdotes de los pequeñ@s escudos y voy a rezar por mi amigo sacerdote todo lo que está indicado en él poniendo mucha atención.


Seguro que nuestra Madre del Cielo está emocionada de ver lo que estáis dispuestos a hacer por vuestro sacerdote. La verdad es que todo lo que hagamos es poco si pensamos en todo lo que hace él por nosotros.


 Que Dios os bendiga

jueves, 11 de agosto de 2016

Niños adoradores



Pidamos a nuestros sacerdotes que enseñen y animen a nuestros niños a adorar al Señor organizando adoraciones eucarísticas adaptadas para ellos.

Padres, enseñemos, animemos y acompañemos a nuestros hijos a visitar a Jesús Eucaristía.

"Dejad que los niños vengan a mí; y no se impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de los Cielos" (Mt 19,14)

Muchas gracias

Jueves sacerdotal



Señor, fuente y autor de toda santidad, haz que los obispos, sacerdotes y diáconos, al participar de la mesa eucarística, se unan más plenamente a Cristo,

para que vean renovada la gracia que les fue conferida por la imposición de manos.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Diario de Santa Faustina (367)


"Mi Corazón está colmado de gran misericordia para las almas y especialmente para los pobres pecadores. Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas. Por lo menos tú ven a Mí lo más a menudo posible y toma estas gracias que ellas no quieren aceptar y con esto consolarás mi Corazón. Mi corazón está recompensado solamente con ingratitud, con olvido por parte de las almas que viven en el mundo. Tienen tiempo para todo, solamente no tiene tiempo para venir a Mí a tomar las gracias". 
(Diario, 367)

Oración por las vocaciones. JMOV 1996


Al Señor Jesús elevo mi ferviente súplica para obtener el don precioso de numerosas y santas vocaciones:

Señor, tú has querido salvar a los hombres y has fundado la Iglesia como comunión de hermanos, reunidos en tu amor.

Continúa pasando entre nosotros y llama a aquellos que has elegido para ser voz de tu santo Espíritu, fermento de una sociedad más justa y fraterna.

Alcánzanos del Padre celestial los guías espirituales que necesitan nuestras comunidades: verdaderos sacerdotes del Dios vivo que, iluminados por tu palabra, sepan hablar de ti y enseñar a hablar contigo.

Haz crecer tu Iglesia mediante un florecimiento de consagrados, que te entreguen todo, para que tú puedas salvar a todos.

Que nuestras comunidades celebren en el canto y en la alabanza la Eucaristía, como acción de gracias a tu gloria y bondad, y sepan caminar por los senderos del mundo para comunicar el gozo y la paz, dones preciosos de tu salvación.

Vuelve, Señor, tu rostro hacia la humanidad entera y manifiesta tu misericordia a los hombres y mujeres que en la oración y en la rectitud de vida te buscan sin haberte encontrado todavía: muéstrate a ellos como camino que conduce al Padre, verdad que hace libres y vida que no tiene fin.

Concédenos, Señor, vivir en tu Iglesia, con espíritu de fiel servicio y de total entrega, a fin de que nuestro testimonio sea creíble y fecundo.

Amén

domingo, 7 de agosto de 2016

Cuento. El maestresala

El maestresala



Esta es la historia de un maestresala. Desde niño había sentido una gran vocación por su labor. Durante años se había preparado con mucha ilusión junto con muchos otros jóvenes en la escuela de maestresalas para llevar a cabo su misión con gran dedicación.

Sentía muy dentro de si esta vocación y gustaba de disponerlo todo en perfecto estado para las celebraciones de las fiestas en la sala de banquetes del Rey: las instalaciones, los elementos decorativos, la cubertería y cristalería, los utensilios de servir, bandejas, flores para la mesa presidencial, etc.

La sala de banquetes era realmente preciosa y digna de un Rey, en la que no faltaban tampoco muchos detalles para la madre del Rey, la reina.

El maestresala, que era muy respetado, se sentía muy honrado de dirigir aquel salón al que acudía mucha gente de la ciudad atraídos por la invitación del Rey y también por la exquisitez de la organización, es decir que se notaba el esmero con el que se preparaban las celebraciones, la comida y el servicio.

Era tradicional ir el domingo al banquete que se ofrecía en esa sala. Cuando llegaba el anfitrión, todos los invitados le recibían con gran reverencia. La reina seguía y observaba cuidadosamente todo cuanto acontecía con gran emoción.

A la hora de servir la comida todo estaba bien dispuesto y la comida se servía muy solemnemente a los comensales, pues el plato había sido elaborado con mucho amor por el mejor Jefe de cocina del mundo y no podía ser menos, tal y como merecía el dueño de la sala, su Señor.


Aunque la entrada al banquete era gratis, por consideración al Dueño de la sala y debido a la alta calidad de los platos, se observaban cuidadosamente unas normas de etiqueta y comportamiento.

Con el paso de los años, y pensando en modernizar el servicio, el maestresala recibió instrucciones de cambiar la manera de llevar a cabo su tarea de un modo más ágil y actual..., se empezó a abandonar, también, la etiqueta en el vestir.

A la gente mayor, que gustaba de la solemnidad de las celebraciones, no le pareció bien los cambios, pues había aceptado siempre con agrado el servicio, pero tuvo que adaptarse. Los nuevos comensales lo consideraban bien pues no habían llegado a conocer el funcionamiento de la sala en otros tiempos.

Poco a poco el maestresala fue cayendo en la desilusión pues veía que se estaba perdiendo el respeto al Rey y el esmero que había puesto hasta el momento en la organización de las fiestas y el servicio no eran ya valorados. Aunque no decía nada se sentía muy afligido al darse cuenta también de que estaba perdiendo el prestigio que su profesión había mantenido hasta el momento y a él mismo le sobrevinieron dudas acerca de su propia dignidad como asistente personal del Rey .

El amor y fidelidad que mantenía hacia su Señor le impedían abandonar la sala de banquetes pero no podía soportar ver en qué se había convertido su precioso salón y la poca consideración que tenían ya los invitados por el Rey y la comida que se les servía. Muchos comensales empezaron a dejar de asistir a la sala de banquetes ya que no veían diferencia entre acudir a su salón de banquetes o a cualquier otro restaurante de moda.

Sucedió también que, desgraciadamente, cada vez menos jóvenes acudían a la escuela de maestresalas pues ya no gozaban del prestigio que habían tenido anteriormente y preferían otras ocupaciones.


Queridos niños

La verdad es que este cuento es para prestar mucha atención. Vamos a tratar de obtener algunas enseñanzas. 




  • Nuestro sacerdotes (como este maestresala) tienen una gran dignidad, son ministros del Señor, no debemos olvidarlo nunca, sean como sean. Debemos respetarles, llamarles "don" o "padre" antes de su nombre o como sea costumbre donde vivamos y orar mucho por ellos.
  • No debemos olvidar que en la Sagrada Eucaristía recibimos a Jesús mismo, debemos hacerlo con mucho respeto y devoción.
  • Hemos de colaborar todos en la celebración de la Santa Misa estando atentos y en actitud de agradecimiento.
  • Debemos vestir adecuadamente cuando vamos a la Santa Misa ya que vamos a la casa de Dios.
  • Debemos dar las gracias a nuestros sacerdotes porque gracias a ellos podemos recibir a Jesús en la Sagrada Eucaristía.

Si hacemos estas cosas, nuestra Madre del cielo, la Santísima Virgen, estará muy orgullosa de nosotros.