miércoles, 20 de septiembre de 2017

Oración por los Sacerdotes

Pensamientos. Madre Teresa de Calcuta


"El privilegio que tenemos de adorarle cada día es uno de Sus más grandes regalos. Si tienes un corazón limpio, siempre podrás ver esa conexión hermosa entre el Pan de Vida y el cuerpo roto de Cristo en el pobre".

Teresa de Calcuta

lunes, 18 de septiembre de 2017

Pensamientos. Benedicto XVI



La unión con Dios no aleja del mundo, sino que nos da la fuerza para permanecer de tal modo que se pueda hacer lo que se debe hacer en el mundo. 
Incluso en nuestra vida de oración podemos tener momentos de especial intensidad, en los cuales quizá sintamos más viva la presencia del Señor; pero es importante la constancia, la fidelidad en la relación con Dios, especialmente en las situaciones de aridez, de dificultad, de sufrimiento, de aparente ausencia de Dios. 
Sólo si estamos aferrados al amor de Cristo, estaremos en situación de hacer frente a cualquier adversidad, como san Pablo, convencidos de que todo lo podemos en Aquel que nos fortalece (Flp 4,13). 
Así que en la medida en que damos espacio a la oración, más veremos que nuestra vida cambiará y será animada por la fuerza concreta del amor de Dios.

Benedicto XVI

El sacerdote: El don del celibato

domingo, 17 de septiembre de 2017

Cuento. El maestresala

El maestresala



Esta es la historia de un maestresala. Desde niño había sentido una gran vocación por su labor. Durante años se había preparado con mucha ilusión junto con muchos otros jóvenes en la escuela de maestresalas para llevar a cabo su misión con gran dedicación.

Sentía muy dentro de si esta vocación y gustaba de disponerlo todo en perfecto estado para las celebraciones de las fiestas en la sala de banquetes del Rey: las instalaciones, los elementos decorativos, la cubertería y cristalería, los utensilios de servir, bandejas, flores para la mesa presidencial, etc.

La sala de banquetes era realmente preciosa y digna de un Rey, en la que no faltaban tampoco muchos detalles para la madre del Rey, la reina.

El maestresala, que era muy respetado, se sentía muy honrado de dirigir aquel salón al que acudía mucha gente de la ciudad atraída por la invitación del Rey y también por la exquisitez de la organización, es decir que se notaba el esmero con el que se preparaban las celebraciones, la comida y el servicio.

Era tradicional ir el domingo al banquete que se ofrecía en esa sala. Cuando llegaba el anfitrión, todos los invitados le recibían con gran reverencia. La reina seguía y observaba cuidadosamente todo cuanto acontecía con gran emoción.

A la hora de servir la comida todo estaba bien dispuesto y la comida se servía muy solemnemente a los comensales, pues el plato había sido elaborado con mucho amor por el mejor Jefe de cocina del mundo y no podía ser menos, tal y como merecía el dueño de la sala, su Señor.


Aunque la entrada al banquete era gratis, por consideración al Dueño de la sala y debido a la alta calidad de los platos, se observaban cuidadosamente unas normas de etiqueta y comportamiento.

Con el paso de los años, y pensando en modernizar el servicio, el maestresala recibió instrucciones de cambiar la manera de llevar a cabo su tarea de un modo más ágil y actual..., se empezó a abandonar, también, la etiqueta en el vestir.

A la gente mayor, que gustaba de la solemnidad de las celebraciones, no le pareció bien los cambios, pues había aceptado siempre con agrado el servicio, pero tuvo que adaptarse. Los nuevos comensales lo consideraban bien pues no habían llegado a conocer el funcionamiento de la sala en otros tiempos.

Poco a poco el maestresala fue cayendo en la desilusión pues veía que se estaba perdiendo el respeto al Rey y el esmero que había puesto hasta el momento en la organización de las fiestas y el servicio no eran ya valorados. Aunque no decía nada se sentía muy afligido al darse cuenta también de que estaba perdiendo el prestigio que su profesión había mantenido hasta el momento y a él mismo le sobrevinieron dudas acerca de su propia dignidad como asistente personal del Rey .

El amor y fidelidad que mantenía hacia su Señor le impedían abandonar la sala de banquetes pero no podía soportar ver en qué se había convertido su precioso salón y la poca consideración que tenían ya los invitados por el Rey y la comida que se les servía. Muchos comensales empezaron a dejar de asistir a la sala de banquetes ya que no veían diferencia entre acudir a su salón de banquetes o a cualquier otro restaurante de moda.

Sucedió también que, desgraciadamente, cada vez menos jóvenes acudían a la escuela de maestresalas pues ya no gozaban del prestigio que habían tenido anteriormente y preferían otras ocupaciones.


Queridos niños

La verdad es que este cuento es para prestar mucha atención. Vamos a tratar de obtener algunas enseñanzas. 




  • Nuestro sacerdotes (como este maestresala) tienen una gran dignidad, son ministros del Señor, no debemos olvidarlo nunca, sean como sean. Debemos respetarles, llamarles "don" o "padre" antes de su nombre o como sea costumbre donde vivamos y orar mucho por ellos.
  • No debemos olvidar que en la Sagrada Eucaristía recibimos a Jesús mismo, debemos hacerlo con mucho respeto y devoción.
  • Hemos de colaborar todos en la celebración de la Santa Misa estando atentos y en actitud de agradecimiento.
  • Debemos vestir adecuadamente cuando vamos a la Santa Misa ya que vamos a la casa de Dios.
  • Debemos dar las gracias a nuestros sacerdotes porque gracias a ellos podemos recibir a Jesús en la Sagrada Eucaristía.

Si hacemos estas cosas, nuestra Madre del cielo, la Santísima Virgen, estará muy orgullosa de nosotros. 



sábado, 16 de septiembre de 2017

La semilla de la vocación. San Manuel González


"La semilla de la vocación no es aquella que viene del cielo y cae en tierra, sembrada por casualidad. La semilla de la vocación es sembrada intencionadamente por el Jardinero divino, en el corazón de una persona, para que dé fruto y repercuta en bien de la humanidad. Se siembra por la mano divina, con una intención particular y para un fruto concreto en beneficio de muchos... ¡Qué generoso Sembrador es el Corazón de Jesús!"

San Manuel González García

Las familias escudo rezan por un sacerdote