lunes, 15 de enero de 2018

Ofrecer el Sacrificio por el descanso de los difuntos



Ofrecer el Sacrificio por el descanso de los difuntos (...) es una costumbre observada en el mundo entero. Por eso creemos que se trata de una costumbre enseñada por los mismos Apóstoles. En efecto, la Iglesia católica la observa en todas partes; y si ella no creyera que se les perdonan los pecados a los fieles difuntos, no haría limosnas por sus almas, ni ofrecería por ellas el sacrificio a Dios. 

San Isidoro de Sevilla
Sobre los oficios eclesiásticos, 1 

Hoy que sé que mi vida es un desierto. Laudes lunes II semana

domingo, 14 de enero de 2018

Oración. Papa Francisco


Pidamos a la Virgen María que nos ayude a vivir la alegría de la resurrección:

Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable,
recibiste el alegre consuelo de la resurrección
y recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora,
consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos el don de la belleza
que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
Madre del amor, Esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia,
de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el reino.
Madre del evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros. Amén. Aleluya.

Papa Francisco, Evangelii Gaudium

Acto de ofrenda por las vocaciones sacerdotales para los enfermos





Padre Eterno, te ofrezco mi sufrimiento, 
el presente, el pasado y el futuro, 
unido al Cuerpo y la Sangre, 
el Alma y la Divinidad de Tu Amadísimo Hijo, 
Nuestro Señor Jesucristo, 
por el incremento de las vocaciones sacerdotales, 
el perdón de nuestros pecados 
y los del mundo entero.

sábado, 13 de enero de 2018

Pensamiento. San Francisco de sales


"La vida de los santos no es otra cosa que el Evangelio puesto en práctica".

San Francisco de Sales

Los sábados con la Virgen María. P. Pío de Pietrelcina




Feliz sábado niñ@s,

Vamos a retomar nuestra sección "Los sábados con la Virgen María" con un consejo fenomenal de San Pío de Pietrelcina. Aquí está:

Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: 

"Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte

Es esta una preciosa manera de saludar a la Virgen y a Jesús al mismo tiempo ¿no os parece? Yo ya he empezado a hacerlo así. 





viernes, 12 de enero de 2018

Oración a la Virgen por las vocaciones

  
Oh María,

Madre de Jesucristo y Madre de los sacerdotes:
acepta este título con el que hoy te honramos
para exaltar tu maternidad
y contemplar contigo
el Sacerdocio de tu Hijo unigénito y de tus hijos,
oh Santa Madre de Dios.

  Madre de Cristo,
que al Mesías Sacerdote diste un cuerpo de carne
por la unción del Espíritu santo
para salvar a los pobres y contritos de corazón:
custodia en tu seno y en la Iglesia a los sacerdotes,
oh Madre del Salvador.

  Madre de la fe,
que acompañaste al templo al Hijo del hombre,
en cumplimiento de las promesas
hechas a nuestros Padres:
presenta a Dios Padre, para su gloria,
a los sacerdotes de tu Hijo,
oh Arca de la Alianza.

  Madre de la Iglesia,
que con los discípulos en el Cenáculo
implorabas el Espíritu
para el nuevo Pueblo y sus Pastores:
alcanza para el orden de los presbíteros
la plenitud de los dones,
oh reina de los Apóstoles.

  Madre de Jesucristo,
que estuviste con Él al comienzo de su vida
y de su misión,
lo buscaste como Maestro entre la muchedumbre,
lo acompañaste en la cruz,
exhausto por el sacrificio único y eterno,
y tuviste a tu lado a Juan, como hijo tuyo:
acoge desde el principio
a los llamados al sacerdocio,
protégelos en su formación
y acompaña a tus hijos 
en su vida y en su ministerio,
oh Madre de los sacerdotes.
Amén.

Oración. San Juan Pablo II


Estamos unidos contigo en la plegaria,
Madre de cristo: contigo,
que has participado en sus sufrimientos.
Tú nos conduces al Corazón de tu Hijo
agonizante en la cruz
cuando, en su despojo total, 
se revela hasta el fondo como Amor.
Oh tú, que has participado en sus sufrimientos,
permítenos perseverar siempre
en el abrazo de este misterio.

¡Madre del Redentor!
¡Acércanos al Corazón de tu Hijo!

Juan Pablo II

miércoles, 10 de enero de 2018

Oración a la Virgen María. Papa Francisco


Virgen y Madre María,
tú que, movida por el Espíritu,
acogiste al Verbo de la vida
en la profundidad de tu humilde fe,
totalmente entregada al Eterno,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Tú, llena de la presencia de Cristo,
llevaste la alegría a Juan el Bautista,
haciéndolo exultar en el seno de su madre.
Tú, estremecida de gozo,
cantaste las maravillas del Señor.
Tú, que estuviste plantada ante la cruz
con una fe inquebrantable
y recibiste el alegre consuelo de la resurrección,
recogiste a los discípulos en la espera del Espíritu
para que naciera la Iglesia evangelizadora.
Consíguenos ahora un nuevo ardor de resucitados
para llevar a todos el Evangelio de la vida
que vence a la muerte.
Danos la santa audacia de buscar nuevos caminos
para que llegue a todos
el don de la belleza que no se apaga.
Tú, Virgen de la escucha y la contemplación,
madre del amor, esposa de las bodas eternas,
intercede por la Iglesia, de la cual eres el icono purísimo,
para que ella nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por instaurar el Reino.
Estrella de la nueva evangelización,
ayúdanos a resplandecer en el testimonio de la comunión,
del servicio, de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros.
Amén. Aleluya.

Oración. San Bernardo


Si se levantan los vientos de las tentaciones,
si tropiezas con los escollos de la tentación,
mira a la estrella, llama a María.

Si te agitan las olas de la soberbia,
de la ambición o de la envidia,
mira a la estrella, llama a María.

Si la ira, la avaricia o la impureza
impelen violentamente la nave de tu alma,
mira a María.

Si turbado con la memoria de tus pecados,
confuso ante la fealdad de tu conciencia,
temeroso ante la idea del juicio,
comienzas a hundirte en la sima sin fondo
de la tristeza o en el abismo de la desesperación,
piensa en María.

En los peligros, en las angustias, en las dudas,
piensa en María, invoca a María.
no se aparte María de tu boca,
no se aparte de tu corazón; 
y para conseguir su ayuda intercesora
no te apartes tú de los ejemplos de su virtud.
No te descaminarás si la sigues,
no desesperarás si la ruegas,
no te perderás si en ella piensas.

Si ella te tiene de su mano, no caerás;
si te protege, nada tendrás que temer;
no te fatigarás si es tu guía;
llegarás felizmente al puerto si Ella te ampara.

San Bernardo
Hom. sobre la Virgen Madre, 2