domingo, 19 de noviembre de 2017

Pensamientos. Madre Teresa de Calcuta



Veo a Jesús en todas las personas, especialmente en los pobres y los que sufren. Los pobres no necesitan nuestra ayuda y asistencia...Tiene poco, o nada, pero dan mucho, lo dan todo... La paz vendrá al mundo a través de los pobres, porque sufren mucho... Los pobres son nuestra oración. Ellos llevan a Dios consigo. Jesús dijo en la cruz: "Tengo sed". No era sed de agua, sino de amor. El objetivo que perseguimos es apagar esta sed...

Muchas personas, que tienen mucho, están sedientas de amor; quieren ser comprendidas y reconocidas como hermanas nuestras... Nosotras queremos depender por entero de la caridad de otros. No deberíamos avergonzarnos de ir de puerta en puerta y pedir, si es necesario... En ocasiones, el Señor sufrió realmente la pobreza... En la cruz fue despojado de todo. La misma cruz se la había dado Pilato. los clavos y la corona se los dieron los soldados. Fue desnudado... Fue envuelto en una sábana donada por un testigo compasivo y fue sepultado en un sepulcro que no era suyo... Eligió la pobreza porque sabía que éste era el auténtico medio para poseer a Dios y para traer el amor de Dios a la tierra... Creo que quienes están apegados a las riquezas, quienes están preocupados por la riqueza, son, en realidad, muy pobres.

Pero si ponen su dinero al servicio de los demás, son ricos, muy ricos... Nosotras amamos y ayudamos a todos los pobres, material y espiritualmente, porque sólo de esta manera podemos ser fieles a Jesús, amando y ayudando a nuestro prójimo... Los pobres son personas maravillosas. Tienen su dignidad, como podemos comprobar fácilmente... Para nosotras, la pobreza es amor, antes que renuncia. Para amar, es necesario dar. Para dar, es necesario estar libres de egoísmo. El corazón de los pobres se abre a nosotras cuando podemos mostrarles que vivimos con ellos. Debemos humillarnos, a fin de elevarlos. (MTLL, p. 53)

Madre Teresa de Calcuta

Colaboración sacerdotes. Escudos de Santa María



Todos aquellos sacerdotes que deseen colaborar con el blog aportando artículos, reflexiones, meditaciones, oraciones, etc. pueden contactar con la organización a través del formulario de contacto del blog. Muchas gracias. 

Santa María, Madre de la Iglesia, ruega por nosotros

Cántico Dn 3, 72


Luz y oscuridad. bendecid al Señor,
alabadlo y ensalzadlo por los siglos.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Cuento. El picapedrero

El picapedrero


Esta es la historia de un picapedrero que llevaba a cabo su labor en una cantera que se encontraba a las afueras del pueblo, a escasos kilómetros de distancia.

Su tarea consistía en extraer, junto a otros obreros, grandes bloques de piedra de la cantera para la construcción de un magnífico edificio de gran valor artístico. Su tarea era muy dura, tanto como las piedras que trabajaba. La construcción del majestuoso edificio se llevaba a cabo muy lentamente. Aunque los cimientos ya estaban puestos, la obra era monumental y la construcción de las paredes así como los interiores duraba ya por muchas generaciones.

Algunas piedras de gran tamaño se labraban para que los escultores, que trabajaban juntamente con los trabajadores de la cantera, crearan bellas esculturas para embellecer el mismo edificio.

El Maestro de Obra les proporcionaba la ayuda por parte de una mujer de confianza que les socorría y auxiliaba diligentemente con el sustento diario, el cuidado de sus ropas y todo lo que necesitaban mientras llevaban a cabo su tarea pero el picapedrero y otros compañeros contaban con otra asistencia. También recibían ayuda de los ingresos que obtenían con los minerales preciosos que conseguían en la cantera, de modo que nos les faltaba nada. Además, algunos de los minerales se tallaban también para obtener preciosas y artísticas piezas decorativas para la ornamentación del edificio. Los minerales eran, pues, piezas importantes para la edificación.

La vida pasaba y la construcción del edificio continuaba lentamente pues llegó un momento en que la cantera había sido ya muy explotada. Apenas se podían obtener grandes bloques de piedra y además no se encontraban minerales tan fácilmente y, aunque el sustento no le faltaba, la escasez de éstos hacía que el picapedrero llevara su trabajo con mayor carga ya que los minerales le ayudaban a soportarla mejor. También temía por la continuidad de la ornamentación del edificio.

El picapedrero y sus compañeros comenzaron a lamentarse ¡No vamos a poder continuar la construcción! ¿De dónde vamos a conseguir el sustento? ¡El Maestro se ha ido y no nos dice qué tenemos que hacer! 


El panorama parecía desolador. Sólo quedaban en la cantera miles de piedras bastas por todas partes, piedras desechadas, algunas parecían imposibles de usar, de recuperar...

Andaban lamentándose unos a otros cuando el picapedrero vio a un niño rebuscando entre las piedras. Le observó y pudo ver cómo cogía una de las piedras desechadas por inservibles, de las que nadie quería y quedaban apartadas y amontonadas sin utilidad. Le preguntó al niño ¿Qué haces? ¿Para qué quieres esa piedra? ¿No ves que no vale nada?

Eso lo dice usted, Señor, le respondió. Yo vengo a recoger las piedras porque son éstas, las que nadie quiere, las que me están ayudando a construir una casa para vivir. ¡Hay millones de ellas por todas partes!

Siguió al niño y vió cómo, poco a poco, y con la ayuda de su padre, había ido construyendo una casita donde se refugiaban él y su pobre familia.  

El picapedrero se detuvo a pensar... Es cierto, en esta cantera ya no quedan ni bloques ni minerales, sin embargo ¡hay millones de piedras que podría estar empleando en la obra! Seguro que el Maestro me paga también por las tallas que puedo hacer con estas piedras para su edificio ¡Qué ciego he estado! ¿Cómo he podido dudar de que la edificación no se podría terminar y de que el Patrón me había quitado el sustento? Gracias a la ayuda de las piedras más débiles la construcción del edificio podría continuar.


Pronto comprendió que en las incontables montañas de bastas piedras había impresionantes y sorprendentes creaciones por descubrir, bellas obras que sólo unas manos llenas de amor pueden labrar para hacer de ellas maravillas.

El Maestro de obras fue notificado de la novedad, se llenó de alegría al contemplar la obra y se conmovió al ver que todas las piedras formaban un edificio bien trabado donde cada pieza era insustituible y graciosamente colocada hacía las delicias de su Corazón.
Querid@s amig@s,

Este cuento es precioso. La verdad es que a veces tenemos tantas cosas buenas delante que no sabemos apreciar y agradecer... Tuvo que ser un niño quien le abriera los ojos al picapedrero ¡hay que ver! 

Recordemos siempre que todos somos necesarios en este mundo y valiosos a los ojos de Dios. 

Vamos a rezar mucho por nuestros sacerdotes para que no les falte nunca la oración que tanto necesitan para llevar a cabo su tarea y cuenten para ello con la valiosa ayuda de los Escudos de Santa María.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Niños adoradores


Buenos días Jesús,

He oído decir que muchas vocaciones se pierden porque se está perdiendo el espíritu de sacrificio y renuncia. 

¡Te pido perdón!

Enséñame, por favor, estas cosas para que pueda responder y perseverar con alegría en la vocación que hayas elegido para mí.

¡Jesús en Ti confío!


El sacerdote: Rogad al dueño de la mies

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Diario de Santa Faustina (367) Manantial Desbordante




"Mi corazón está colmado de gran misericordia para las almas y especialmente para los pobres pecadores. Oh, si pudieran comprender que Yo soy para ellas el mejor Padre, que para ellas de Mi Corazón ha brotado Sangre y Agua como de una fuente desbordante de mi misericordia; para ellas vivo en el tabernáculo; como Rey de Misericordia deseo colmar las almas de gracias, pero no quieren aceptarlas. Por lo menos tú ven a Mí lo más a menudo posible y con esto consolarás Mi Corazón..." (Diario de Santa Faustina Kowalska, n1 367).

Oración de la tarde

Oración de la tarde


Señor, Dios mío, 
mi única esperanza,
haz que el cansancio no me impida
buscarte ante ti y entre los hombres,
sino que busque siempre con amor tu rostro.
Consérvame en tu firmeza, 
cura mi enfermedad.
Consérvame en tu sabiduría,
líbrame de mi ignorancia.
Tú, que me has abierto, recíbeme,
ábreme la puerta cuando llamo,
ahora y siempre.
Amén


martes, 14 de noviembre de 2017

Pensamientos. San Rafael Arnáiz Barón


Debemos ver al Creador en todo lo que nos rodea, sea hermoso y agradable, o feo y repulsivo... Todo es obra suya, nada hay inútil debajo del sol; y tan necesarios son esos días en que el alma está inundada de la luz de Dios, y parece que todo sonríe, como cuando las tinieblas de la desolación se apoderan de ella, y todo el cielo encapotado de nubes, pesa y parece que nos va a aplastar. La cuestión es ver a Dios en todo... No perder ni un minuto de nuestra vida.

San Rafael Arnáiz Barón

El sacerdote: Ora et labora